El 45% de la población nicaragüense depende de la agricultura.
La injusta distribución de la tierra, según la cual el 80% está en manos del 10% de la población, el mal uso de los recursos naturales, especialmente del agua, y la escasa capacidad de gestión de las instituciones locales, contribuyen a la persistencia en el país de un modelo de producción agrícola injusto e insostenible.

Trabajamos en Nicaragua desde 1994, promoviendo el acceso al agua y al saneamiento en zonas rurales del país y la gestión sostenible de los recursos naturales para reducir los riesgos vinculados al cambio climático.

El programa Terrena, que hemos implementado en la zona de Jinotega hasta 2013, ha permitido mejorar la gestión integral y sostenible de los recursos hídricos que abastecen a más de 50.000 personas, mediante la dotación de infraestructuras de agua y saneamiento  y la promoción de actividades productivas compatibles con el uso sostenible del agua y la protección ambiental.

Para asegurar la sostenibilidad de los resultados obtenidos se han fortalecido en sus capacidades de gestión más de 100 Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS), que son los órganos responsables de la gestión de los sistemas de agua potable y saneamiento. La promoción de prácticas de gestión sostenible del territorio y recursos naturales se ha traducido en la elaboración de 949 Planes de Manejo Sostenible de Fincas en la zona, que abarcan el 75% del Área Protegida de los Cerros de Yalí.

Desde 2013 trabajamos también en el municipio de San José de Bocay, uno de los más pobres del país, para promover la gestión sostenible del territorio y garantizar el derecho al agua de más de 5.000 personas, a través de la participación ciudadana y del fortalecimiento institucional de las administraciones responsables.