En Tanzania los modelos climáticos predicen un incremento anual de las temperaturas medias y regímenes cada vez más erráticos de lluvias, con períodos de sequía cada vez más largos y calurosos. Por eso los agricultores están prestando atención a las medidas de adaptación al cambio climático y a la posibilidad de cultivar en lugares donde antes era insostenible.

En el pasado la pimienta negra nunca se dio en las áreas montañosas del país, creciendo principalmente en las regiones húmedas y cálidas, pero debido al aumento gradual de las temperaturas, la especia está prosperando ahora en zonas altas como las montañas Usambara.

Los campesinos que participan en el proyecto Enfoque integrado para la adaptación al cambio climático en las montañas Usambara del Este, promovido por ONGAWA e integrado en la Global Climate Change Alliance (GCCA) de la Unión Europea, están tomando ventaja en ese proceso y cultivar pimienta negra es una práctica cada vez más frecuente entre ellos. Los medios de vida de los campesinos dependen en gran medida del ecosistema,  y se ven cada vez más amenazados debido al cambio climático, por lo que estos están probando diferentes cultivos alternativos en busca de soluciones.

La pimienta negra forma parte de todo tipo de recetas imaginables. En el pasado fue adorado por los dioses como ofrenda sagrada  y hoy en día se paga a diez dólares el kilo en Tanzania, ocupando el cuarto lugar en cuanto a rentabilidad tras la vainilla, el cardamomo y la nuez moscada.  La especia que consumimos se extrae de la planta de pimienta, una especie leñosa que puede crecer hasta 33 pies en climas tropicales húmedos.  Ahora prospera también a altitudes más altas, y cada vez más agricultores están empezando a cultivarla como una forma segura de generar ingresos.  “He tenido dos buenos años cultivando pimienta, y continuaré haciéndolo porque la demanda de este cultivo es alta”, dice Saidi Mtunguja, que recientemente asistió a la Conferencia Nacional sobre Cambio Climático representando a las comunidades de Muheza.

Por su parte, el representante de la Oficina de Vicepresidencia del gobierno tanzano, responsable de la política ambiental del país, George Kafumu, ha expresado su confianza en que los cinco proyectos financiados por Global Climate Change Alliance (GCCA) en Tanzania allanen el camino para que otras comunidades puedan adaptarse al cambio y climático y mejorar su resiliencia. “Mucho de lo que se está llevando a cabo en Tanzania en términos de gestión de los cambios en los patrones climáticos, que están llevando a muchas partes del país a sufrir sequía e inseguridad alimentaria, debe hacerse en colaboración con las comunidades, las autoridades locales y el gobierno central”, declaró.

El programa GCCA está demostrando que el compromiso de las comunidades y el trabajo tanto con los gobiernos distritales como con la administración central, son la clave para afrontar estos problemas. “Los gobiernos no pueden hacer el trabajo solos y por eso necesitamos hacerlo juntos. Nos vemos como aliados y socios de GCCA Tanzania”, añadió Kafumu.

Esta noticia ha sido redactada por Joanna Martin y publicada originalmente aquí

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