4.500 millones de personas no disponen de un saneamiento adecuado y seguro en el mundo, según los datos actualizados por el Programa de Seguimiento Conjunto (JMP, por sus siglas en inglés) de UNICEF y OMS.  A pesar de que el saneamiento es un derecho humano reconocido por Naciones Unidas, junto al derecho al agua desde 2010 y como un derecho autónomo desde 2015, el hecho de que 6 de cada 10 personas en el mundo no puedan ejercerlo, y las dramáticas consecuencias en términos de salud, educación y dignidad de no hacerlo,  justifican que pueda hablarse de una crisis global de saneamiento.

El informe Saneamiento, un derecho humano de ONGAWA define el contenido normativo del derecho al saneamiento y analiza las implicaciones de las distintas categorías que lo definen en relación al nivel de servicio. A continuación se realiza un recorrido histórico sobre el reconocimiento del saneamiento hasta su incorporación como derecho humano y su inclusión en la Agenda de Desarrollo Sostenible, que compromete a gobiernos y comunidad internacional a alcanzar la meta del acceso universal al saneamiento en 2030.

Asimismo el informe analiza las obligaciones de los estados que han ratificado este derecho y las responsabilidades que afectan a otros actores, como las empresas o la sociedad civil. Por último, se presenta información sobre los niveles actuales de acceso al saneamiento para dimensionar la crisis global del saneamiento y se analizan las causas que han dado lugar a la misma.

Guardar

Guardar